"Si todo el mundo es periodista, ¿qué es el periodismo?"
Ignacio Ramonet
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viernes, 11 de mayo de 2012

Sembrar para el futuro

No se pudo conseguir, no precisamente por falta de potencial, algo que, en mi opinión, teníamos más que suficiente. El problema fue la presión del momento. El escenario se antojó como un Madison Square Garden para una banda acostumbrada a tocar en locales mucho más modestos. Las amargas lágrimas de la derrota han sido muy duras, de hecho, lo siguen siendo. Sin embargo, nadie podrá negar el reconocimiento obtenido, el gran espectáculo brindado y el mensaje difundido. Don't worry dijo Herrera, aquí hay Athletic para rato.

No he podido escribir hasta ahora por el durísimo ajetreo de un día a día que se va volviendo más rocoso a medida que se acercan las pruebas finales. El camino universitario se acaba y, para que así sea, hay que dar el extra. Es ahora, viernes noche, cuando puedo pararme a dejar unas líneas sobre lo que fue la final de la Europa League y lo que puede sacarse a relucir de tan trascendental cita.

En primer lugar, hay que felicitar a un campeón que fue digno vencedor del choque de Bucarest. El Atlético compitió mejor y fue mejor, hablando siempre de este choque. Diego Pablo Simeone demostró tener muy estudiado al Athletic y planteó un partido muy sobrio, cediendo la posesión al Athletic pero desarticulando cualquier opción de peligro del conjunto bilbaino. Sin embargo, la estrategia no se cumple si las piezas no ejecutan su labor. En este aspecto, los jugadores del Atlético de Madrid jugaron un partido perfecto, tácticamente hablando. Los jugones se pusieron el mono de trabajo y los centrales sacaron de juego a Llorente, fundamental. Decidieron dos perlas de Falcao, un futbolista del que poco se puede añadir que no se conozca ya. 

Por su lado, el Athletic saltó al escenario nervioso, inquieto, como quien debuta en su primer bolo. Con el cuerpo tembloroso se rompe la conexión y se desarticula el juego, ésto es así. Hubo posesión pero sin ningún tipo de profundidad en ataque. La verticalidad se quedó en Manchester, en Gelsenkirchen, quizá en Lisboa, desde luego en Bilbao. Donde no estuvo, sin lugar a dudas, fue en Bucarest. Los leones no dieron eso a lo que nos han acostumbrado: Iturraspe se quedó sin esa salida de balón, De Marcos sin esa chispa en la última acción, algo que lleva perdido desde hace tiempo y que indica que el pilotito de la reserva está encendido. Muniain y Herrera sin esa determinación y Llorente desaparecido. No obstante, quien no tuvo para nada su partido fue Amorebieta, desafortunado en los dos tantos de Falcao. Poco más se puede decir de un Athletic que no fue el Athletic.

Queda un gran reto el día 25, otra posibilidad de que podamos ver la Gabarra esta temporada, aunque no será la única. Quiero que el siguiente manifiesto llegue a todo y toda athleticzale: Para nada será un fracaso este curso si no se consigue salir a festejar a la ría. La lección que han dado estos futbolistas de la mano de un grandísimo entrenador en el primer año de un proyecto deportivo es para quitarse el sombrero. Tenemos un equipo verdaderamente joven que seguirá creciendo y atesorando experiencias como la de Bucarest para crecer en lo anímico y volver a hacer a este equipo grande. Blindar esta plantilla y continuar trabajando día a día son las claves para continuar sembrando para el futuro. Quizá este año no veamos la Gabarra, aunque un servidor tenga el convencimiento de que así será, pero eso no significa que estos chicos no nos la vayan a enseñar tarde o temprano.

¡AUPA ATHLETIC! ¡GRACIAS BIELSA!


viernes, 20 de abril de 2012

Remar a contracorriente


El primer asalto no ha sido el esperado. Ya desde los días previos auguraba un choque complicado, el Sporting de Lisboa no tiene la misma propuesta futbolística que nuestros anteriores rivales y su forma de jugar podía crearnos muchos problemas. Pese a esto, no voy a ser ventajista, me imaginaba que podríamos ganar con solvencia y tratar de encarrilar la eliminatoria si afrontabamos el choque como los anteriores en campo rival, jugando como sabemos, como lo hace este Athletic. El asunto es que ayer no fuimos ese Athletic, ese es el resumen.

Comenzó el choque en el Jose Alvalade como estaba previsto: sus centrales se libraban del balón sin complicaciones, sus mediocentros contenían y tanto sus laterales como su línea de tres esperaba el momento para salir disparados hacia la portería rival, nada nuevo de lo que podía esperarse. Sin embargo, en frente no tuvo ese conjunto que presiona y triangula sin descanso siendo el claro dominador del juego. El Athletic estuvo dormido, sin brillo, sin ningún tipo de intensidad. En esas transcurrió la mayor parte del choque.

El gol de Aurtenetxe, en una jugada aislada, y el palo de Amorebieta poco después, fue lo más peligroso que pudo lograr el conjunto rojiblanco. En frente, un Sporting de Portugal que mandó en el partido por llegadas, juego y goles. Llegaron así los tantos de Insúa, con la colaboración de Iraizoz y Susaeta, ayer desaparecido, y el zapatazo de un Capel que dista mucho de aquel mojigato que recorría la cal en Sevilla. Dos goles a quince minutos del final y que llegaron tras una apuesta fallida de Bielsa en la que dio entrada a San José retirando a Herrera. Definitivamente el ex-red está gafado este curso, veremos si le pone remedio. Con todo esto llegó un aluvión de ocasiones terrible por parte del Sporting que, por suerte, no fueron certeras. El Athletic terminó pidiendo la hora y dándose con un canto en los dientes por el marcador, que podía haber sido más abultado si los lusos hubiesen sido más efectivos, casualmente, eso que suele fallarle a los rojiblancos.

En lo personal, poco que destacar y mucho que señalar. Siempre dicen que si no puedes decir nada bueno de alguien, no digas nada. Hoy aplicaré esta brillante cita y me quedaré con los buenos detalles que aportó Herrera y la sobriedad de Amorebieta, que fue de lo poco a rescatar de ayer. Si el Athletic juega como viene haciendo habitualmente, no dudo que podemos pasar esta eliminatoria. Además, mirando una página del libro de nuestra historia más reciente, tenemos por delante una vuelta de semifinales en San Mamés habiendo perdido el partido de ida por 2-1. ¿Una pista? Le dimos la vuelta. No dudo que tanto afición como equipo lo daremos todo para llegar a Bucarest

¡Aupa Athletic!