"Si todo el mundo es periodista, ¿qué es el periodismo?"
Ignacio Ramonet
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sábado, 26 de noviembre de 2011

I do it for you

Ayer por la tarde tuve un rato de descanso para sentarme a pensar. Digo que tuve un rato porque, últimamente, son momentos, breves instantes que no abundan. Quién lo iba a decir, hace dos o tres años no me preocupaba tanto la universidad y no pensaba tanto en el final,  por lo menos no tanto como en la experiencia que estaba viviendo. Tenía largos sueños y despertares tardíos, sin olvidar unos fines de semana más que intensos. En tan poco tiempo, todo ha dado, de forma sobrecogedora, una vuelta de tuerca. Hace dos o tres años, todo era distinto.

Mi día a día se ha vuelto más productivo, lleno de idas y venidas y plagado de actividad. Poco sueño y muchísimo trabajo dan poco tiempo para pararse a pensar en las situaciones más banales que, no nos engañemos, son más que necesarias. Por lo menos siempre quedan esas charlas de fin de semana con "El Chalao" de las muñequeras, esos momentos de futbolín y dardos con los colegas de siempre y todos esos instantes a su lado, porque ella es la pasión que me mueve en cada cosa que hago. 

Pero no quiero desviarme del tema, que es algo a lo que tengo mucha tendencia o eso suelen decirme. Me siento agusto cuando pienso que llevo con solvencia los estudios, pero lo que más me satisface es que la llave de la puerta de mi futuro, la cual veía perdida, como el más recóndito tesoro, se acerca afortunadamente a mis manos. Algo de suerte, una ayuda incondicional y, sobre todo, mucho, mucho trabajo alimentan mi experiencia profesional que va creciendo día a día.

Un espacio los sábados en el programa de deportes más intenso de Radio Popular, la radio sin cadenas. Y es que parece fuerte cuando digo que soy la voz de las federaciones deportivas de Bizkaia. Promocionar sus deportes y difundir sus historias, además de los testimonios de cada persona que lucha por el deporte y la igualdad es mi meta en ASFEDEBI. Sin embargo, no quise quedarme ahí. Además, tuve la grandísima oportunidad de entrar como contertulio en el programa deportivo Oye como va de la mano de Jose Iragorri, que me ha dado la posibilidad de hablar, debatir, informar y dar mi humilde opinión de todo lo que acontece en una de mis mayores pasiones, el Athletic Club.

Proyectos de futuro que, poco a poco, veo en el horizonte y un trabajo que, cada día, me esfuerzo por mejorar y difundir. Ayer, en un breve rato que tuve para pensar, me pregunté si, desde algún lugar, aunque no sepa desde dónde, puedes escucharme y ver que no era algo irreal, que me esfuerzo mucho por lograrlo y que puedo llegar a conseguirlo. Se que no le dabas mucha importancia y que incluso podía llegar a hacerte gracia la idea de que, algún día, llegara a los medios. Aun así, me hace ilusión pensar que cuando hablo del Athletic, tú me estás escuchando. Espero que, allá donde estés, estés orgulloso de mí.

Siempre te recuerdo pero, ayer, me paré a pensar en tí. 

domingo, 12 de diciembre de 2010

Judas Priest

La verdad de los cuentos es que todo empieza con un "érase una vez", que siempre surje una complicación relacionada con que alguien foráneo trata de irrumpir en la paz y en la tranquilidad, que el protagonista lucha con tesón para derrotar ese mal y que, al final, su valía y su bondad sirve para recuperar esa paz, esa tranquilidad, ese equilibrio, ese amor.

Sin embargo, la vida no es uno de esos cuentos en los que no importa cuán difícil sea el problema ya que la solución llegará, sin dudarlo, con un lacito atado a un costado. Porque en esas bellas historias hay dificultades, dificultades que en el tiempo llegan a ser vanas. 

Los últimos días se han visto plagados de dificultades, de cambios inesperados, de giros adversos, de situaciones desquiciantes. Momentos en los que la impotencia te hace mostrar tu cruz de la moneda a quien más se vuelca contigo, instantes en los que una caída tras otra hacen que incluso cuando miras hacia arriba no termines de ver que estás, totalmente, de pie.

Nada peor que te den un azote en la mano cuando tratas de tenderla ciegamente. Tratar de dar tu confianza una vez más en todo aquello que tantas otras veces te ha mostrado esa cara que no querías ver pero que, vez tras vez, tratas de ignorar por todos esos momentos de júbilo, risa y compañía. El afan por la ignorancia y la malversación es una plaga que tratamos de erradicar pero que, como el hambre, sigue viviendo en los rincones donde menos esperamos.

Pero nada más allá de llegar a cuestionarte quién eres en realidad. Día a día te miras al espejo viendo un reflejo de esa persona que puede que algún día llegues a ser. Sin embargo el cristal se derrumba en mil pedazos cuando ves que empiezas a convertirte en todo aquello que siempre has odiado, que has denunciado, que has repudiado. Duele ver como se puede llegar a ser un Goliath para David.

En estos momentos en donde más fé tengo en los cuentos, en que gracias al tesón seré capaz de disipar esta niebla, en que el río volverá un día a llegar al mar, en que, tarde o temprano, podrá disipar esta niebla. Requiere mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucho aprendizaje y a ti.

Porque no todos los días amanece radiante el Sol...

martes, 17 de agosto de 2010

One Day

Martes, podría decirse que hoy ha sido un día como otro cualquiera. Sin embargo, desconozco el motivo por el que durante todo el día he creído vivir un miércoles. Será que ya no se en qué día vivo, puede que sea algo que no me impida dormir por las noches.

Vivo unos días extraños. Tras el ajetro de las idas y venidas me encontraba cansado ya que, aunque han sido escasas, han sido agotadoras. Me refugio en libros que ya creía olvidados, en viejas películas y en tragos vacíos. No obstante, este parón no es del todo negativo, pues me ha servido para poner en orden mis prioridades.

El mar es algo apasionante, tras la calma llega la tempestad  y, a su término, vuelve de nuevo la calma. En unos días volverá el ajetreo. Esperemos que no olvide el orden que he podido establecer y que éste continue para que el equilibrio no sea vea perturbado. No será una tarea fácil.

Necesito oir tu voz... 

lunes, 15 de febrero de 2010

Crazy Nights

Hoy ha sido un lunes cualquiera. Aparentemente, nada lo ha diferenciado o destacado de los otros muchos que han compuesto mis largas semanas: una mañana tranquila, una comida rapida y asfixiante, un viaje soporifero hasta Leioa y unas clases de intermitente atención. Sin embargo, siento cierta resaca emocional que ningún otro lunes había sentido. En cuestión de horas bajé del cielo de las estrellas a la tierra de las duras realidades.


Y es que durante una noche, corta pero intensa, viví algunas de esas situaciones en las que eres aclamado y ovacionado allá a donde vas, sientes el calor de la gente y la pasión de la noche y vives la música que amas de la forma más desatada y alocada. Por una noche, sentí lo que es ser parte de ese mundo que llaman el Rock and Roll.


La licra y el cuero, las lentejuelas y las melenas, y un impactante maquillaje, la noche como compañera y el alcohol como aliado. Todo ello, con un impetuoso trasfondo de Rock and Roll provocó en mí el extasis de ser, por una noche, parte de una banda a la que admiro y con la que he vibrado de una forma incontrolable. Por una noche, sentí la capacidad de hacer vibrar a otra gente de las misma forma que yo lo he hecho.


Rock and Roll all night and party every day!!!

miércoles, 3 de febrero de 2010

Decadence

A lo largo de los últimos días me he parado a pensar. Dejo la frase abierta debido a que no me he parado a pensar en algo en particular, ya que cualquier cosa puede ser concretada en este mundo a excepción del tiempo. Algo inmaterial, insustancial, totalmente abstracto y absolutamente imprevisible. Sin embargo es, más que cualquier otra cosa, altamente perecedero.


He recordado etapas, periodos que se han ido quemando a lo largo de los años, momentos que quedaron en el olvido y que, sin embargo, he conseguido rescatar buscando en un viejo cajón. Fotografías que hablan por si solas y discos que hablan de injusticias, represión y algo de amor. Libros con las letras viejas y borrosas y un dibujo que me recuerda algo que tuve hace algún tiempo y que, la verdad, no se si quiero volver a recuperar.


Sentado en esta mesa, miro a mi alrededor y, realmente, creo que todo cuanto me rodea tendría la capacidad de contar su propia historia. Si las paredes hablaran… La verdad, nadie me conoce mejor que estos cuatro muros. Porque, al final, la gente viene, se va o, sencillamente, desaparece ante tus ojos. Una de esas cosas que tiene la vida es que nunca deja de sorprenderte. Si no lo hace, mejor será plantearse cambiar el rumbo. Y es que son ya 20 primaveras apreciando el calor del invierno y el frío del verano.


Nada es demasiado, poco es suficiente…

lunes, 25 de enero de 2010

I want you!

Cosechar el mayor número de posesiones y conquistar cuantos territorios alcanza la vista ha sido una de las principales obsesiones del ser humano a lo largo de toda su historia. Ansiar más y más y nunca llegar a conformarse ha estado patente en el espíritu de ambición de los más grandes reyes y gobernantes. El absoluto control sobre todo lo que les rodeaba les llevo a codiciar cuanto se posaba ante sus ojos y la simple idea de perderlo todo condujo a más de uno al pozo de la locura.

Actualmente las personas no son tan distintas de aquellos mezquinos personajes. La sociedad en que vivimos nos presenta un ideal de perfección y estabilidad basado en la adquisición de un sin fin de objetos, bienes e ideas que se salen de nuestro hábito de persistencia. Todo este oasis de sensaciones y posesiones nos encierran en una espiral de la que muy difícilmente podremos escapar una vez estemos inmersos.

Este afán de control y posesión puede llevarnos incluso a aparcar sentimientos y pasiones. Puede hacernos olvidar cómo hemos llegado hasta nuestra situación y cómo la calma reinaba en un tiempo en el que los vientos soplaban cálidos sin necesidad de controlarlo todo. Puede hasta hacernos olvidar quiénes somos. Todos esos trofeos que hemos cosechado sin cesar pueden dominar tus pensamientos y acciones haciéndote ignorar completamente quién eres en realidad.

Porque lo que posees acabará poseyéndote…

jueves, 31 de diciembre de 2009

Expectativas

Los deseos de renovación son universales. Se trata de una fecha en la que sólo cabe mirar hacia adelante con el fin de alcanzar todos los objetivos imposibles con anterioridad. El año nuevo adopta muchas formas, pero el mensaje es siempre el mismo, los pesares del año viejo mueren mientras nacen las esperanzas vírgenes del año nuevo. A veces estas esperanzas son lo unico que tenemos

Con el año nuevo, todo se convierte en felicidad, placer y ansias de progresar para dejar atrás todos los males y desquicios del año anterior. En un instante, todos los fracasos se funden con la niebla del pasado dejando a la vista un amanecer de apasionantes retos que, sólo con el nuevo año, podemos llegar a percibir. Es costumbre poner en los nuevos tiempos que correran todas las esperanzas de cara a una nueva etapa de ilusiones y satisfacciones.

Sin embargo, resulta desolador tener que encomendar todas nuestras esperanzas y sueños a un nuevo año que empieza y que, finalmente, acabará, al igual que su antecesor. ¿No es un acto desesperado entregarse a la idea de que el próximo año, por el mero hecho de ser nuevo, cambiará todos nuestros fracasos transformándolos en èpicas victorias? Puede ser que la novedad y la frescura del año que llega nos aporte gratas experiencias e inolvidables aventuras, pero esa creencia no es suficiente.

La razón es que cuando encomiendas tu causa a la desesperada, no queda sino una insignificante probabilidad de acierto. Puede que pensar de forma positiva en un año renovador sea un buen comienzo, pero ningún largo camino se ando jamás con un único paso de nuestros pies. Debemos poner todo nuestro empeño en progresar en el camino, con el impulso de nuestra voluntad. El nuevo año no andará por nosotros. Sólo nuestra perseverancia nos hara alcanzar nuestros anhelos, nuestras aspiraciones, nuestros sueños. Cualquier fecha es apropiada para progresar, aunque quizá ésta nos dé ese pequeño empujón.

Porque solo tú podrás hacer de el nuevo año un Feliz Año Nuevo...

martes, 22 de diciembre de 2009

And don't forget the Joker...

El Joker tiene su origen en el dios griego Hermes o Mercurio, también llamado “el gran burlador”, puesto que cambia de forma constantemente. Es el encargado de establecer el etéreo lazo entre mente y espíritu. Es el creador de puentes, vehículo de la transformación y portador de la luz

Asimismo, el Joker manifiesta sus características fundamentales a través de las cartas. Se adapta a cada situación sabiendo lo que es importante en cada momento, al igual que la carta puede tomar la forma conveniente cuando es necesario, y lo más importante, el Joker, a pesar de su burlona apariencia y de su cómico aspecto, es la carta más poderosa de la baraja, ya que siempre gana.

Una personalidad cercana, que crea lazos y que trata de hacer ver el lado positivo de las cosas. Mantiene su personalidad, sin embargo se adapta a cada situación y a la gente con la que tiene que vivirla, distinguiendo la importancia de cada instante en todo momento. Una personalidad apacible, agradable y que porta la risa como bandera, pero manteniendo su poder, su firmeza y su fuerza.

¿Has bailado con el Diablo a la luz de la luna?

jueves, 10 de diciembre de 2009

Hell's Bells

Época gris, llena de propósitos y fundamentos que, normalmente, no quedan en más que polvo, en simple ceniza. Vagamos por lugares llenos de luces en los que quedan iluminados todos nuestros defectos y nuestros vicios, mostrando como las calles son oscuras y frías en realidad. Tiempos de cambio, de progreso, de introspección con la única voluntad de auto-complacernos pensando que mejoraremos nuestras marcas o que podemos llegar a cuotas inalcanzables.

Puede que en realidad el mañana no se torne tan gris y el presente sea algo más que una enorme nube que tapa ese preciado y desconocido amanecer, pero, la verdad, es que ahora mismo no siento que vaya a ganar la carrera o que el hombre que yace en mi espalda no me engañe una vez más.

En estos momentos, miro a mi alrededor y me pregunto si, verdaderamente, existe algo más que el Bourbon del final de la barra, la última película de la lista o la llamada pérdida que siempre ignoré. Se trata de situaciones, instantes en los que te paras a observar esa foto en la pared haciéndote preguntas que tu mente no comprende, y ni la última jarra de cerveza del bar de la esquina tiene la respuesta de por qué sus imágenes no pueden volver a repetirse y han perdido todo su significado.

¿Realmente las cosas cambian hasta ese punto? ¿Es cierto que todos esos pedazos de momentos se fueron por el desagüe del predominio y la influencia? Puede que todo esto sea cierto y una mirada hacia atrás, con ansias de retorno a los orígenes, sea imposible o, cuanto menos, una tarea digna del más intrépido paladín. Sin embargo, en estos tiempos sombríos, puede que encontremos la forma de luchar por dar vida a esa estampa añorada. Sino, ¿qué queda? Expirar en nuestro último suspiro.

Porque una imagen vale más que mil palabras…

viernes, 27 de noviembre de 2009

What can I do?

Obligación y preocupación mantienen un tenso vínculo referente a la inevitable aparición de la segunda al tratar de cumplir con la primera. A medida que crecemos, vamos tomando nuevas responsabilidades en consecuencia de los nuevos retos que la vida nos plantea. Todos y cada uno de ellos llenan una vida que ajena a ocupaciones quedaría vacía y obsoleta. Sin embargo, hay ocasiones en las que debemos elegir cuidadosamente en que emplear nuestro tiempo, ese inagotable corredor que lucha día a día para alcanzar la línea de meta.

En el transcurso de la vida, empleamos nuestro tiempo en todo aquello que nos distrae de la monotonía, que llena nuestro ser o, sencillamente, que nos aporta esas gotas de felicidad que no encontrarías ni en el mercado más oscuro. La diversión del deporte, la pasión por la música o, simplemente, la devoción por unos chavales, pueden hacerte olvidar por momentos la dureza del día a día y el pesar de la rutina.

No obstante, debemos saber que a pesar de que la vida nos permita gozar de todos estos placeres, descubrimos que no debemos desperdiciar ni uno de los segundos del tiempo que se nos ha dado. Para poder sacarle la última gota a la copa de la vida debemos establecer nuestras prioridades, aunque a veces la vida lo haga por nosotros.

Porque una de sus sonrisas puede hacerte olvidar que hoy no ha salido el Sol...

jueves, 19 de noviembre de 2009

No jodas!

Las ansias de conocimiento, el frenético deseo de saberlo todo, soñar con ser el dueño de cada idea y pensamiento de la humanidad. Se trata de una de las mayores metas que cada persona ha tratado de alcanzar desde que el mundo es mundo. No verse sorprendidos por nada y preveer cada situación antes de que suceda.

Cuando surge ante nosotros algo desconocido, comienzan a asaltarnos las dudas: ¿qué sucede? ¿qúe es eso? ¿qué va a pasar? Entonces surge la necesidad de poner fin a ese mar de incertidumbres. La única forma de conseguirlo reside en saber lo que pasa en todo momento. Solamente así, podremos detener nuestra insaciable curiosidad.

Pero puede que, entonces, descubras que las cosas no eran como tu imaginabas, que te decepcione saber que, en verdad, no son como parecen. Tus deseos de conocimiento te han llevado a destapar la verdadera naturaleza de las cosas. La realidad ni es justa ni atiende a razones, se basa en un profundo caos. De esta forma, tu pedestal de barro quiebra mostrándote que no vivimos en un cuento de hadas.

Y precisamente en esos momentos, la vil desdicha te propicia ese frio mazazo que te hace descubrir que no puedes dar nada por sentado, que un pequeño demonio anida, enjaulado, en cada rincon de la existencia esperando una oportunidad para escapar. Surgen las decepciones. Y es, en ese preciso instante, cuando venderías tu alma al Diablo por regresar a ese momento en el que, aun, no sabías de ese detalle que te angustia, cuando desconocías esa cruel evidencia. Deseas volver a esa cueva donde, sin ver el Sol eras, en parte, más feliz.

Porque en la ignorancia está la felicidad...

jueves, 12 de noviembre de 2009

Only words

El ser humano, como ser social, necesita de los demás para enriquecer todo aquello que alberga su persona. La necesidad de trato o relación con los demás es tan vital como ese aliento que ansias obtener una vez has salido a flote. Necesariamente, para poder establecer ese vínculo, necesitamos de la comunicación y, más concretamente, de las palabras. Sin embargo, el grado en el que éstas son escuchadas suele ser muy diferente en la mayoría de las ocasiones y, cuando las palabras no suenan, la angustia crece, la indiferencia golpea y la desilusión te quema.

En gran cantidad de ocasiones, la fuente de las palabras se convierte en el más potente foco del escenario de la vida, eclipsando por completo el propio significado de las mismas. Pierden totalmente la coherencia y su propia valía, pudiendo ser desde el más bonito discurso hasta la mayor barbarie jamás imaginada. En ese momento es en el que el significado de lo que sentimos, pensamos y expresamos queda reducido al polvo que con una leve brisa desaparece en el olvido.

Es una realidad. No todas las palabras suenan igual. Cuando cosas así suceden, puede que tú seas el afectado, puede que tus propias palabras no sean escuchadas, sean desechadas y queden enterradas. Comienzas a notar tu invisibilidad y como te golpea el duro y doloroso látigo del anonimato. Entonces es cuando el canto de sirena de la fama te lleva a embarcarte en sueños en los que centras la atención de todas las miradas, y el mundo se rinde ante ti.

En esos momentos debes hacer valer tu palabra, debes hacer que su significado sea su mayor aval. Tranquilo, ya que no hay palabra más fuerte que otra en tierra de nadie. Nunca una palabra alta fue más importante por sonar así, ni una palabra baja fue más pusilánime por el mismo efecto. No siempre la arrogancia vence a la coherencia, ¿acaso vivimos en un mundo caótico? Sí, pero en el que una palabra vale lo que estés dispuesto a entregar por ella.

Forever trust in who you are, and nothing else matters…

http://www.youtube.com/watch?v=JgiGrXpOhYg&feature=related

viernes, 6 de noviembre de 2009

Sobre ruedas

A lo largo de la historia, el frenético deseo de controlar cuanto le rodea ha estado presente en cada una de las criaturas de la Tierra. Anticiparse a cada pensamiento, no dejar nada al azar y apostar sobre seguro. Cualquier improvisto supone un cambio en el plan, en ese plan perfecto, el plan en el que nada puede fallar, nada puede salir mal. Sin embargo, estos contratiempos surgen a cada momento, anhelando desbaratar la estrategia mejor trenzada, ansiando romper ese equilibrio perfecto.

Por desgracia, todo en este mundo responde a un desenfrenado deseo de renovación. Cualquier intento de vencer al tiempo en una prueba de resistencia es inútil y, quizá, por ello, todo a nuestro alrededor viene al igual que se va. Creer que algo es de una determinada forma y que así lo será para siempre es como dar por supuesto que será la reina de corazones la próxima carta que saldrá de la baraja. Todo queda en una deducción, una suposición. No en vano, una vez se dijo que la suposición es la madre de todas las cagadas.

En la vida real, nada es firme, todo sufre una necesidad descontrolada. Precisamente porque vivimos como personas, sujetos de nuestras acciones, nuestros discursos y nuestras reflexiones. Seres subjetivos y, por tanto, impredecibles. Ese carácter subjetivo hace un misterio de cualquier reacción, cualquier resultado, cualquier conclusión. No podemos dar nada por sentado.

En multitud de ocasiones, es necesario arriesgarse, persistir en el empeño de conseguir eso que codicias, aquello por lo que suspiras, lo que te lleva a perder la razón. Sin embargo, hay que ser razonable y saber cuando, verdaderamente, una situación no se puede controlar. Cuando nuestra apuesta no ha sido ganadora. Cuando hemos fracasado.

Entonces llega ese momento en el que no podemos seguir insistiendo, el momento en el que hay que dejar que las cosas fluyan, de manera que todo llegue a ser como debe ser, aunque no hayamos podido controlar la situación, aunque la reacción no haya sido la esperada, aunque las cosas, finalmente, no sean como nosotros queremos. Porque no podemos establecer un gobierno sobre las olas del mar, ni someterlas a nuestra voluntad.

Porque nunca sabré si estás detrás de esa sonrisa o te escondes otra vez…

lunes, 2 de noviembre de 2009

Cuando no puedes elegir

Coraje, virtud, luchar por lo que es justo. A los seres humanos nos gusta pensar que lo tenemos todo siempre controlado, que podemos ayudar a nuestros seres queridos en los momentos difíciles, sin embargo a veces la vida se burla de nuestro orgullo. Entonces descubrimos lo que es la humildad y que nuestra principal fortaleza es la sencilla voluntad de perseverar

La vida puede ser lineal, llevar una trayectoria tan recta y tranquila que en ningún momento te paras a pensar en qué consiste. Lo que vives y cómo lo vives, lo que tienes, lo que quieres hacer y das por sentado que harás... todo ello asienta las bases de la normalidad, de la realidad, de tu realidad. Se convierte en tu día a día, en el que, sin importancia, los dias se atropellan unos a otros en la interminable carretera hacia el mañana.

Sin embargo, un solo momento puede hacer que toda esa trayectoria tome esa curva imposible, haga que se balancee la cuerda de la estabilidad y las bases de lo común se quiebren como el cristal de la última copa que jamás rompiste. Toda tu vida puede cambiar en un pequeño instante, tan corto como el tiempo que tarda la realidad en golpearte con su frío azote. La más espantosa e inquietante desdicha es que ese momento puede llegar cuando menos lo esperas, sin previo aviso, sin justificación.

Entonces, ¿qué queda? No rendirse, levantarse, mostrarle a la vida las ganas que tenemos de vivirla, de disfrutarla, de llevarla hasta el final. Porque, hasta en los momentos más difíciles, las ansias de superación pueden ser más fuertes que la más dura roca. Y aunque no sea facil que nuestros ojos encuentren el camino que nos lleve hasta ellas, en ese cielo que, siempre oscuro, ensombrece tu corazón, se pueden encontrar estrellas. Yo lo sé, y ella y, sobre todo, él.

Y es que sin una gran decepción no se aprecian las victorias...

miércoles, 28 de octubre de 2009

Question

Hay ocasiones en las que una decisión, ya sea fácil o difícil, puede ser la que te someta a los más incesantes quebraderos de cabeza, la que haga de tu cerebro el más potente detonador a un segundo de la más inesperada explosión. Coger ese billete de avión que te lleve a esa tierra olvidada o quedarte con los tuyos, expresar esa idea que te ronda la cabeza o condenarla al anonimato, plantarte en la última mano o apostarlo todo a esa pareja de sietes.

Hay verdaderas decisiones que tenemos que tomar en nuestra vida, esas que realmente poseen trascendencia, todas aquellas que suponen un punto y aparte. Una mala elección puede hacerte perder algo verdaderamente preciado, provocar que los cimientos de tu vida comiencen a agrietarse o sumergirte en una espiral de desilusión que parece que nunca va a enderezarse. Otras, sencillamente, te condenan.

Pero existen otro tipo de decisiones de las que su respuesta no depende nuestro ascenso o caída, de esas que, por decirlo así, pueden tomarse a la ligera. El pantalón que te pondrás hoy, ese disco de música que escucharás en el coche o en qué butaca del cine te sentarás en la película de las diez. El más mínimo factor puede ayudarte a elegir una respuesta a estas cuestiones pero, ¿por ello carecen de importancia?

Porque un grande de la animación dijo una vez que las pequeñas cosas son las que hacen la vida. Por meditar concienzudamente una respuesta o elegir, sin pensarlo, guiándote de tu instinto. Por todas aquellas veces en las que el miedo a elegir te impide ver la amplitud del cielo, la inmensidad del mar y la luz de las estrellas.

Por todas esas veces en las que no sepa que escribir y, aun así, escriba…

lunes, 26 de octubre de 2009

Sunday Recommendation


Dentro del Laberinto


Sarah es la típica quinceañera ingenua que vive en su mundo de fantasía y adorna su habitación con muñecos, libros y juguetes de cuento de hadas. Sus padres, que salen de forma frecuente, la obligan a cuidar de su hermano Tommy, que no es más que un bebé, y ella está cansada de soportarle. Por lo tanto decide invocar a los goblins para que se lo lleven al castillo más allá de la ciudad de éstos y, de esta forma, poder vivir tranquila y centrarse en sus juguetes y sus cuentos. Entonces aparecen los goblins, liderados por su rey, Jareth (David Bowie), y se llevan a su hermanito. A partir de ahí, Sarah deberá cruzar el largo y difícil laberinto en el que Sarah se enfrentará a juegos mentales, difíciles acertijos y numerosas trampas que deberá sortear para llegar al castillo antes de 13 horas, sin embargo pronto descubre que dentro del laberinto no todo es como parece.


Como bien aprecia Sarah en el film cuando se dispone a atravesar el laberinto, las cosas no son como parecen y, como bien la indica el gusano cuando ella había abandonado la esperanza, no se puede dar demasiadas cosas por sentado. Eso es precisamente lo que sucede con ésta película. A pesar de su apariencia casposa, pusilánime e infantil, es un gran clásico que te proporcionará un alto grado de diversión durante más o menos hora y media.


Reúne las características del cine de fantasía de los 80, las cuales, en mi opinión, hacen de éste, un género cinematográfico sensacional y lleno de matices que lo hacen único. Por un lado, tenemos al enigmático David Bowie, ejerciendo de un Rey de los goblins caracterizado por sus extravagantes vestimentas y su carácter ambiguo, misterioso e impredecible. Asimismo, su aportación musical, basada en unas canciones estilo muy pop-rock de los 80, nos da ese toque fantástico que no dejará indiferente a nadie.


También destaca la joven Sarah (Jennifer Connelly) como esa chica encerrada en su mundo de hadas y a la que nada la importa más que sus cuentos, sus historias y sus juguetes. Cabe reseñar el cambio que experimenta a lo largo de la película cuando debe darse cuenta de que no es una niña y que debe madurar para alcanzar sus objetivos.

Por otro lado, contamos con esa serie de extraños muñecos entre los que encontramos los tópicos que no nos cansamos de admirar: el enano gruñón pero de buen corazón, el zorro caballeroso, noble y valiente y el enorme monstruo que finalmente no es tan monstruo como parece. Un entrañable conjunto de personajes que dan a la historia ese colorido con un trasfondo de confianza y amistad.

Además, los escenarios y decorados reflejan perfectamente este peculiar género basado en los efectos especiales convencionales y el uso masivo de muñecos y marionetas le aportan un aire entrañable.


En conclusión, Un film que guardo en mi colección desde mi infancia y que recomiendo fervientemente para disfrutar, cualquier tarde, de ese mundo de fantasía que nos aleja del rutinario mundo real. Un film que te mostrará el tortuoso laberinto de la adolescencia. Te enseñará cómo para poder alcanzar la ansiada meta hay que dejar atrás la niñez y no huir de ese mundo lleno de problemas y preocupaciones conocido como el mundo de los adultos. En ese mundo todos tenemos responsabilidades y gente que depende de nosotros, y debemos darnos cuenta de ello. Donde los valores como la amistad cobran verdadera importancia para lograr un objetivo que resultaría inalcanzable de hacerlo en solitario. Un mundo en el que, a pesar de haber dejado atrás todo cuanto creíamos perteneciente a la niñez, tememos caer en el olvido, tenemos caer en el abatimiento, en el desánimo. Tememos caer en el Pantano del Hedor Eterno…

jueves, 22 de octubre de 2009

En momentos difíciles

La confianza entre amigos es un don frágil construido sobre un cimiento inestable de instinto sentimiento y esperanza, sin ella la vida se vuelve amarga y estéril. Desafiar un vinculo tan frágil es arriesgado, sin embargo, a veces la confianza se fortalece si se pone a prueba. La verdadera incógnita es: ¿resistirá la prueba?

La verdadera amistad es algo de lo que no todo el mundo puede gozar. Por lo tanto, si, afortunadamente, somos capaces de encontrar entre la gente este regalo, nuestra vida se enriquecerá día a día con las experiencias y carismáticas situaciones que ésta nos aporte. Un amigo puede convetirse en uno de los grandes pilares en tu vida, en esa brújula que guía a tu navío por las temerosas aguas del bravo mar, en esa antorcha que ilumina tus pasos a lo largo de esa oscura y lúgubre estancia.

Por eso, hasta en los momentos de máxima duda, en los que tu instinto te diga que desconfíes, en los que tu cabeza sienta la necesidad de cambiar de acompañante en este duro camino, en los que tus ojos deseen mirar hacia otro lado y en los que tu corazón no aguante la incertidumbre del porqué de tu compañía, es entonces cuando debas preguntarte quién está a tu lado. Un amigo, al fin y al cabo, porque somos quienes somos aunque a veces lo olvidemos.

Se trata de las personas con las que compartes tus días, con las que ríes y lloras, con las que tropiezas y te levantas a lo largo de éste largo, difícil y apasionante camino. La amistad es un bien demasiado preciado como para arriesgarlo todo a una sola carta. Te invito a depositar tu confianza en esa última carta que pueda hacerte ganar la partida y de este modo, superar la prueba.

¿Si renunciamos a la amistad, que hoy en día tanto cuesta conseguir, qué nos queda?

martes, 20 de octubre de 2009

Lonely day

Hay una maldición que nos afecta a todos por igual, es la soledad, y puede acabar con el alma más fuerte. Todos necesitamos la estimulante presencia de los demás. Es una necesidad tan esencial como el aire, la comida o el agua, pues, si estamos solos, nuestra vida estará vacía y no existirá ningún lazo que anhelemos más que el de una voz que escucha, una mano que acaricia y unos brazos que arropan.



El amor no responde a pautas normativas ni a leyes universales, sin embargo, es la fuerza más poderosa que existe en el mundo. Es capaz de mover naciones, arrasar imperios y convertir a la persona mas sosegada y cuerda en un apasionado y psicótico personaje. El amor rompe con todos esos tópicos de: "ya encontrarás a alguien" o , y éste es el más peligroso, "ahora no busco nada, quiero estar sólo". Cerrarte es lo más peligroso que puedes hacer, ya que ,cuando decidas abrirte de nuevo, quizá hayas echado por tierra tu gran oportunidad de aproximarte a eso que llaman felicidad y, entonces, sea demasiado tarde. Además, recuerda que si te cierras a tus pensamientos y a tus sentimientos, serás prisionero, prisionero de tu mente.



Si surge algún momento de duda, de no saber como coexistir con esta gran faceta de la vida en nuestra propia existencia, solo hay que recordar esta gran cita del gran William Wallace en el increible film Braveheart:



"Tu corazón es libre, ten el valor de hacerle caso."



http://www.youtube.com/watch?v=2gcmfYFZBjY&feature=player_embedded#

lunes, 19 de octubre de 2009

Real

Deseos no realizados abordan hasta el alma más satisfecha, lo que podría haber sido, lo que podría ser algún día si las cosas fueran diferentes y, por eso, cuando la vida nos trata con dureza, sentimos la tentación de ver, solamente, la felicidad en la vida de los demás. Sin embargo, dicha reacción es engañosa, pues cada vida tiene su propio peso, aunque quizá permanezca eternamente oculto para todo el mundo salvo para quien carga con el.



La verdadera realidad de las personas no está en una sonrisa, en una mera palabra o en un beso. Los pesares más profundos se guardan en el cajón más pequeño del armario del alma, quizá ocultos, quizá difícilmente apreciables. Sin embargo, lo que está muy claro, es que si quieres descubrir qué esconde una vida, debes rascar concienzudamente la superficie para llegar a ese cajón y, desde él, a la realidad.



Puede que comprender la complejidad de una vida te haga tener una razón de ser en un mundo caótico.

jueves, 15 de octubre de 2009

Mira bien dentro de ti...

El tiempo pasa, el brillo tiende a desaparecer, la verdad empieza a morder sobre las horas y comienzas a atascarte mientras intentas darte la vuelta.

Te pierdes en lo que encontraste, las razones se vuelven borrosas, la manera insegura y comienzas a dar la vuelta alrededor de una vida que no deja de ser nada mas que un hecho cotidiano.

Realmente hay porciones de epocas en las que es mejor ahorrar algo de respiración, como cuando se produce un choque justo cuando el viaje llega a su fin.

Porque cuando alejas tu mirada pensando qué fue y qué es, nada más queda que la constancia de la rapidez en que pasan las horas, mas aún los minutos.

No soy un buen tipo después de todo...