"Si todo el mundo es periodista, ¿qué es el periodismo?"
Ignacio Ramonet

lunes, 25 de enero de 2010

I want you!

Cosechar el mayor número de posesiones y conquistar cuantos territorios alcanza la vista ha sido una de las principales obsesiones del ser humano a lo largo de toda su historia. Ansiar más y más y nunca llegar a conformarse ha estado patente en el espíritu de ambición de los más grandes reyes y gobernantes. El absoluto control sobre todo lo que les rodeaba les llevo a codiciar cuanto se posaba ante sus ojos y la simple idea de perderlo todo condujo a más de uno al pozo de la locura.

Actualmente las personas no son tan distintas de aquellos mezquinos personajes. La sociedad en que vivimos nos presenta un ideal de perfección y estabilidad basado en la adquisición de un sin fin de objetos, bienes e ideas que se salen de nuestro hábito de persistencia. Todo este oasis de sensaciones y posesiones nos encierran en una espiral de la que muy difícilmente podremos escapar una vez estemos inmersos.

Este afán de control y posesión puede llevarnos incluso a aparcar sentimientos y pasiones. Puede hacernos olvidar cómo hemos llegado hasta nuestra situación y cómo la calma reinaba en un tiempo en el que los vientos soplaban cálidos sin necesidad de controlarlo todo. Puede hasta hacernos olvidar quiénes somos. Todos esos trofeos que hemos cosechado sin cesar pueden dominar tus pensamientos y acciones haciéndote ignorar completamente quién eres en realidad.

Porque lo que posees acabará poseyéndote…

lunes, 18 de enero de 2010

Udyat

El Ojo de Horus o Udyat es un símbolo de características mágicas, purificadoras, sanadoras y protectoras. Encarna el orden, el estado perfecto, lo imperturbado.

Según la mitología egipcia Horus, hijo de Osiris e Isis, era el dios del cielo, la luz y la bondad. Su ojo derecho representaba al sol y el izquierdo a la luna. Cuando los abría nacía la luz y cuando los cerraba llegaba la oscuridad. Estos dos ojos gemelos, los Udjat, eran capaces de observar todo el mal que existía en el mundo.

La historia cuenta que Horus era el hijo del dios Osiris, que fue asesinado por su propio hermano Seth. Cuando Horus adquirió la mayoría de edad se dispuso a vengar la muerte de su padre y se enfrentó a Seth. En una de estas encarnizadas batallas, Seth destruyó el ojo izquierdo de Horus mientras que éste hizo lo propio con los genitales de Seth. Sin embargo, gracias a la intervención de Thot, el dios de la sabiduría y de la magia, le fue devuelto el ojo a Horus en forma del Udyat. Con él, Horus consiguió devolver a la vida a Osiris.

El Ojo de Horus fue utilizado como amuleto por primera vez para devolver la vida a Osiris. Sus cualidades como tal son muy importantes ya que está considerado como uno de los amuletos más poderosos: potencia la vista y la visión, contrarresta los efectos del mal de ojo, protege al difunto y sirve de remedio y protección contra enfermedades oculares. Como talismán simboliza la salud, la prosperidad, la indestructibilidad del cuerpo y la capacidad para renacer.

Se trata de uno de los amuletos sagrados más importantes del antiguo Egipto. Se le otorgan propiedades protectoras contra el robo, la ignorancia, la pobreza y los problemas de salud. Ayuda a conseguir bienestar general y, por supuesto, es uno de los amuletos más potentes contra el mal de ojo que hace bajar la vista al malvado anulando sus influencias negativas.