"Si todo el mundo es periodista, ¿qué es el periodismo?"
Ignacio Ramonet

viernes, 27 de abril de 2012

Oda al fútbol


Noche de gloria, no encuentro ahora mismo otro calificativo para describir lo vivido y sentido durante las últimas horas del día de ayer. El Athletic elevó nuestros sueños hasta el más bello altar y nos hizo cantar, gritar y llorar de alegría. El final del camino hacia la gloria está ya a un solo paso y estoy seguro que esas 40.000 gargantas que se agolparon en San Mamés tienen mucha culpa. Sin embargo, la cosa no queda ahí. Carlos Martínez, narrador de Canal+, comentaba por Twitter a su llegada a Bilbao: "Entras en Bilbao y sabes q no solo el estadio será una caldera, la ciudad entera está detrás del Ath Club. Todo son banderas rojiblancas". El comentario describe muy bien la situación pero no a la perfección. Cada rincón de Bizkaia vibró y apoyó con su calor a los leones hasta su último aliento. Cada casa, cada bar hizo que el Athletic tuviera el camino un poquito más fácil.

El Centro Manchego en Barakaldo rebosó ambiente desde la previa del partido. Todos los aficionados acudían con sus zamarras zurigorris, la cerveza fluía de aquí para allá y la amistad y la conjura se respiraban por todo el local. Uno a uno, todos fuimos agolpándonos delante de la gran pantalla que habían colocado para la ocasión, el himno sonaba y la comunidad cantaba, definitivamente no puede haber nada mejor antes de comenzar un encuentro de tan alta tensión. Como escribí hace unos días, el primer partido había sido duro y la remontada no iba a ser nada fácil. Para ello estábamos allí, para apoyar al equipo de nuestro corazón.

Comienza el partido, suena el pitido inicial, todo son gritos de ánimo, nos necesitan y lo sabemos, juntos podríamos conseguirlo. Un balón largo de Javi Martínez que Llorente consigue bajar de soberbia maniobra provoca el primer acercamiento a la portería de Rui Patricio y saca los primeros aplausos de los parroquianos, se puede. "Hace falta más combinación", se oye y, entonces, Herrera capta el mensaje. Recorte sutil y cambio de orientación para que Ibai, de toque preciso, ceda a Muniain y su disparo se va a córner. Aplausos, nos encanta ver lo bien que toca nuestro equipo. Los vasos de cerveza tostada seguían corriendo mientras, de nuevo Ibai con un regate magistral a lo Iniesta, disparó a las manos del portero. Las incursiones del de Santutxu auguraban que estaba enchufado e iba a aportar mucho. Minutos después, el éxtasis. Combinación de Iraola, Herrera y Muniain en banda derecha, centro del diminuto diablo de la Chantrea para que Llorente ceda imponente de pecho a Susaeta y, éste, bate de disparo mordido con la zurda a Rui Patricio. Los gritos y la piña hacen que estalle la locura en el bar. "Athletic, Athletic", San Mamés se traslada a La Mancha.

El optimismo era intenso pero, en frente, estaban unos portugueses que no se han plantado en semifinales por casualidad. El renacido Capel puso un centro certero en el minuto 19 que Pereirinha mandó alto tras fallo de marca de Aurtenetxe. "Se la ha comido con patatas", se escucha en el local. Es cierto, hace falta más concentración porque un gol de los lusos complica mucho las cosas. En el 32 Iraizoz saca un remate peligroso de Polga en un córner. La incertidumbre empieza a pesar sobre los hombros rojiblancos, los de Sa Pinto aprietan. Sin embargo, el Athletic no quiere que pasemos por esto y trata de poner remedio con un centro que Ibai no consiguió impactar, ya se cantaba el gol en el bar. Dos minutos después, otra gran combinación por banda derecha termina con un remate manso de volea de Llorente que Rui Patricio tiene que desviar a córner. "¡Eso es chavales!". 

Pero llega el mazazo, duro, frío, como si te atraviesan el pecho. Ricky Van Wolfswinkel, ese chico que parece sacado de cualquier reality de moda, puso las tablas en el marcador a la salida de un córner, aprovechándose de un rechace. Ellos pasan. "¡No!", coreamos al unísono. Entonces, dos minutos después, una maniobra de genio, un regate exquisito de Llorente, sirve un balón a Ibai para que remache elevando el esférico por encima de Rui Patricio. Estalla la alegría y vuela la cerveza, la sensación es de júbilo total. Empatamos la eliminatoria pero reponiéndonos de un posible gol psicológico y pagando con la misma moneda. Descanso para reponer fuerzas y estabilizar los corazones, nos hace mucha falta.

Comienza el segundo tiempo. Ya se veía durante el primero, la línea defensiva más Iturraspe están totalmente aislados en la salida de balón, el equipo está partido y se ven obligados a golpear arriba. "Hace falta bajar a recibir, el equipo está partido en dos", gritaba, lo veía totalmente claro y no entendía como ellos no. Mensaje captado, Susaeta, Muniain y un fantástico Herrera empezaron a alternarse en los apoyos y a dominar el centro del campo. "Así sí", se escuchaba con fuerza. Markel Susaeta, quien ya se había pegado una carrera de 40 metros en el primer tiempo para recuperar un balón, recibía de Iraola y, con un magistral caño a Insúa, se orientó para soltar un fortísimo disparo que el guardameta del Sporting envió a córner. Quién diría que el de Eibar jugaba su partido 57 de la temporada. El saque de esquina es rematado por Javi Martínez al palo. No nos lo podíamos creer, cómo no había entrado. Eso sí, estamos en la pomada.

El balón de Insúa al palo nos metió un poco el miedo en el cuerpo pero, tras unas alternativas para ambos equipos pero sin verdadero peligro para los lisboetas, llegó el momento de infarto. Centro desde la derecha, nuestra mayor fuente de materia prima, el balón llega a Ibai que para el tiempo. El de Santutxu, cabeza fría, se orienta, recorta y deja a Joao Pereira buscándose, pone el balón al área pequeña y Llorente, el más grande, el rey de esta manada de leones, envía el balón al fondo de la portería en un arrebato de pasión que provocó la caída total de San Mamés, de Bizkaia y del Centro Manchego. El de Rincón de Soto compartió sus lágrimas con todos los que derramábamos las nuestras. 

Pitido final. Cánticos, gloria, hermanamiento. Busco palabras para tratar de explicar lo que sentía pero no puedo describirlo a la perfección, no creo que nadie pueda. Mirando la pantalla con la cara iluminada, solo nos quedaba aplaudir entre vítores a ese equipo de jóvenes estrellas que, por mucho que tengan que jugar, ya son campeones. Los leones se acercaban a celebrarlo con la afición de la grada pero, en el fondo, nosotros también nos sentíamos parte de la tribuna, también lo celebraban con nosotros. Solo quedaba brindar, "por Bucarest". Gracias Athletic por hacernos vivir momentos como éste, por demostrarnos que el romanticismo todavía tiene una razón de ser en el actual mundo del fútbol. Gracias Bielsa por enseñarnos que a lo loco se vive mejor.

ESKERRIK ASKO ATHLETIC.



1 comentario:

  1. Mañana haremos historia,y cómo no, en el centro manchego.jajaja
    Beti zurekin lehoiak!!

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